Aromaterapia emocional

Cuándo buscamos curar emociones soterradas en nuestro inconsciente, primero tenemos que saber que no es un proceso fácil.

Tenemos que lidiar con lo que el psicólogo Carl Gustav Jung denominaba como la sombra. Y son todos esos aspectos que por culpa miedo o vergüenza, no queremos admitir sobre nuestra personalidad y los enviamos al fondo del cajón.

Sin embargo, todas aquellas cosas no tratadas, nuestros demonios internos, siguen ahí luchando por salir a la luz. No para hacernos sentir mal, sino para ser reconocidos y sanados.

Es muy común que cuando empiezas a tomar conciencia y a tratar, estos aspectos, te pongas peor de lo que estabas. Es lo que se llama una crisis curativa.Tienes que entender que este es el principio de la sanación.

Ocurre también a nivel físico, que inmediatamente después de empezar un tratamiento desintoxicante, caigamos enfermos porque afloran todos los tóxicos para ser eliminados.

Qué onda con las emociones

Experimentos científicos, han demostrado qué las emociones como el miedo, tienen una frecuencia de onda muy muy baja. En cambio emociones como el amor tienen una longitud de onda alta.

Es lo que comúnmente llamaríamos buena o mala vibra.

Por tanto, si queremos empezar a vibrar en un nivel alto como de alegría, por ejemplo, va a ser muy común qué lo primero que florezca, sea la tristeza qué necesita ser reconocida y tratada.

Imagínate que tienes un vaso con agua y aceite con distintas densidades. Si empiezas a echar agua lo que verás rebosar por el borde será el aceite, aunque estemos echando agua.

Primero soltamos lo que no se necesita, para poder agarrar esas emociones que nos elevan

Igualmente, sí estamos trabajando la ira, lo primero que qué pasará, es que nos enojemos más. Y luego después de ver, nuestras reacciones, nuestros impulsos, las consecuencias negativas que todo esto tiene, empezar a observar y aprender, para que la próxima vez, que aparezca una situación que nos hace reaccionar, podamos actuar sabiamente.

Tratamiento de la ira

El aceite esencial específico para el tratamiento emocional de la ira o enojo, es el aceite esencial de cardamomo.

El enojo proviene, la mayoría de las veces, de una situación que consideramos injusta. Así es como cuando piensas, “es que ellos me hicieron me hicieron esto… O lo otro…¡Pobrecita yo!”

El primer síntoma, es un enfado con los demás por haberte dañado. El segundo un enfado contigo misma por haberlo permitido.

Aquí es donde se produce el clic. Esta forma de pensar desvía el poder del exterior para situarlo en mí. Y de esta forma se adquiere responsabilidad por lo sucedido.

Tratamiento via tópica de la rabia y el enojo

Así rápido, puedes aplicar unas gotitas de aceite esencial, en los puntos del pulso. Es decir muñecas, ambos lados del cuello, nuca, en el centro del pecho y si es posible, en la planta de los pies.

Aprender a perdonar

Una vez que entendemos el enojo, el siguiente paso es, aprender a perdonar.

El aceite esencial para el perdón es el tomillo, es un antibiótico natural y desintoxicante. El tomillo ayuda a limpiar viejas heridas, su lema es deja ir.

Porque bien es cierto, que muchas veces nos aferramos a situaciones pasadas, para justificar nuestro presente, modo de actuar, rencores, etc. Y nos hemos identificado tanto en el papel de víctima, qué cuesta soltarlo.

El tomillo es muy fuerte para aplicarlo directamente sobre la piel, por eso es recomendable diluirlo en aceite de coco virgen extra. Así puedes mezclar 10 gotitas de aceite esencial de tomillo un vasito de aceite de coco virgen cómo aceite portador.

Aceite para el amor y la confianza

El aceite que nos apapacha y nos aporta amor y confianza es, el geranio.

Hay mucha gente que no soporta su olor, y es entonces cuando toca ver que hay detrás de esa repulsión. Como dice Mía Astral:

Lo que te choca te Checa

Usar el aceite de geranio es sentirse en una energía protectora de amor.

Aceite para fluir en la vida

Para las filosofías orientales, el no fluir con la vida genera estancamiento, que a su vez procede del miedo.

Es la llamada parálisis por análisis, en la cual tenemos pensamientos duales, en los cuales vamos del sí pero no, no me atrevo, mejor me quedo aquí…

Lo malo de esta actitud, es que muchas veces, si tú no decides, la vida decidirá por tí.

Son esas situaciones, como cuando te votan de un trabajo que no te gustaba, pero te habías acomodado en lugar de buscar alternativas. O tu pareja rompe contigo, cuando de sobra sabías, que esa relación estaba estancada y no iba para ningún lado.

 

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